Sara Viéitez se corona en Sevilla en el WOW 32

Sara Viéitez se corona como campeona del peso paja femenino de WOW FC

El Palacio de Deportes de San Pablo comenzó a llenarse mucho antes de que la primera campana anunciara el inicio. Poco a poco, las gradas fueron tomando color, las voces creciendo y la expectación convirtiendo el pabellón sevillano en algo más que un escenario para las MMA.

Cerca de 5.000 personas habían acudido a la llamada de WOW 32. Aficionados habituales, luchadores, rostros conocidos y curiosos atraídos por una noche diferente, Sevilla se preparaba para descubrir hasta dónde podía llegar el espectáculo de las artes marciales mixtas.

Porque aquella noche tenía algo especial. No era únicamente una nueva parada en el calendario de WOW FC. Había peleadores locales, una primera corona femenina en juego y, sobre todo, un público dispuesto a convertir cada combate en algo mucho más grande.

Expectación por las peleas amateur

Enrique Kakulov era uno de los nombres que más expectación había generado. El seis veces campeón de España de boxeo y kickboxing hacía su debut en las MMA ante Christian Berrocal y demostró que su transición al nuevo deporte iba en serio.

Tras un primer asalto en el que Berrocal trató de llevar la pelea al terreno de la lucha, Kakulov consiguió imponer sus recursos en pie y terminó forzando el TKO por golpes en el segundo asalto.

También hubo igualdad en el duelo entre Carlos «Moncho» Pinos y Mauro Corrales. Una pelea disputada y con constantes intercambios en el suelo que acabó decantándose por decisión dividida para Pinos.

Naiara Cañete e Iris Gutiérrez completaron la parte femenina de las preliminares. Cañete consiguió imponerse a los puntos después de una pelea cerrada y técnica en la que logró mantener una mayor regularidad durante los tres asaltos.

El aperitivo había terminado.

Sevilla empieza a rugir

La cartelera profesional la abrió Sara Cabeza de Vaca frente a Ludmila Scurco. La sevillana recibió desde el primer instante el calor de unas gradas que ya empezaban a meterse de lleno en la velada.

Cabeza de Vaca respondió al apoyo con una actuación sólida, imponiendo presión y volumen de golpeo para terminar llevándose la victoria por decisión unánime.

Después llegó Alejandro Manzorro que no tenía delante una noche cualquiera: competir en casa siempre añade una responsabilidad diferente, especialmente cuando miles de personas esperan ver a uno de los suyos salir con la mano levantada.

Manzorro consiguió llevar el combate ante Nuno Krug a su terreno y terminó imponiéndose al portugués, sumando una victoria especialmente celebrada por el público local.

Pero el primer gran estallido de la noche todavía estaba por llegar.

Pablo Colado salió al octágono frente a Vitor Enrique y apenas necesitó tiempo para cambiar por completo el ambiente del pabellón.

El combate comenzó con ambos tanteando sus opciones, pero Colado encontró rápidamente la distancia para entrar al clinch. A partir de ahí, los codazos comenzaron a caer hasta que la pelea terminó de manera fulminante.

El gaditano apenas necesitó unos minutos para conseguir el KO y convertir el pabellón en una auténtica fiesta. El público, que había ido aumentando progresivamente su volumen desde el comienzo de la velada, explotó de golpe.

Colado se llevó el bono al KO de la noche y dejó una de las imágenes más espectaculares de WOW 32.

Y todavía quedaban cuatro combates

«Jeffry» Batista y Junior Hernández fueron los encargados de demostrar que una pelea no necesita llegar a los últimos segundos para convertirse en inolvidable. La llamada «pelea del pueblo» fue exactamente eso. Una guerra de pie en la que ambos intercambiaron golpes sin apenas concederse un respiro.

Batista consiguió dos knockdowns que hicieron pensar que el final estaba cerca. Pero Hernández se levantó una y otra vez. El peruano absorbió un castigo enorme y continuó avanzando hacia su rival, convirtiendo el combate en una batalla de resistencia.

El pabellón de San Pablo respondió a cada intercambio. Cada golpe levantaba un rugido y cada vez que Hernández volvía a ponerse en pie el pabellón parecía venirse abajo. Batista terminó llevándose la decisión unánime, pero la pelea fue reconocida por WOW con el bono compartido a la Pelea de la Noche.

Daniel «The White Gorilla» Ladero apareció después con una misión diferente. El español quería dejar atrás el combate nulo frente a Enoc Solves y demostrar que seguía estando entre los nombres importantes del peso semipesado.

Przemysław Dzwoniarek intentó resistir el dominio del español, pero Ladero impuso su superioridad física y su lucha para controlar buena parte del combate y llevarse una clara decisión unánime.

Y entonces llegó uno de los regresos más esperados de la noche.

Pepe Torres volvía a competir después de más de un año alejado del octágono. Su regreso no iba a ser sencillo: enfrente estaba Jefferson Vargas, un costarricense que demostró desde el primer asalto que había viajado a Sevilla dispuesto a arruinar la fiesta.

Vargas puso a Torres en problemas e incluso llegó a buscar una peligrosa sumisión. Pero el español consiguió sobrevivir, ajustar su estrategia y empezar a imponer su ritmo en los siguientes asaltos.

El grappling de Torres volvió a aparecer cuando más lo necesitaba y, posteriormente, su golpeo terminó marcando las diferencias. La decisión unánime confirmó un regreso que tenía un significado especial para el sevillano.

Solo quedaba una pelea. Y no era una pelea cualquiera.

Sara Viéitez y una cita para la historia

Sara Viéitez sabía que iba a necesitar algo más que una buena actuación para salir del San Pablo con el cinturón. Gallega de corazón, pero sevillana de adopción después de muchos años viviendo en la ciudad, tenía detrás a miles de personas que habían convertido su combate en una causa propia.

Enfrente estaba Hanna Palmquist, invicta y con una importante ventaja física. La sueca consiguió imponer su distancia durante los primeros compases y puso a Viéitez en verdaderos problemas.

El segundo asalto trajo uno de los momentos más delicados de la noche. Sara sufrió un knockdown y, posteriormente, un problema en el ojo que complicó todavía más su situación. Pero la pelea comenzó a cambiar.

Viéitez empezó a hacer valer su cardio y su lucha para llevar cada vez más el combate al suelo. Los derribos comenzaron a sucederse y el público reaccionaba a cada uno como si fuera un gol. Lo que parecía una pelea que se alejaba de Sara comenzó poco a poco a girar en su dirección.

El cansancio también comenzó a aparecer en Palmquist. Sara siguió insistiendo, acumulando minutos de dominio y demostrando que todavía tenía fuerzas para convertir una noche complicada en una noche histórica.

Cuando llegó la decisión de los jueces, el ruido fue ensordecedor. Sara Viéitez había conseguido la victoria por decisión dividida y se convertía en la primera campeona del peso paja femenino de la historia de WOW FC.

La celebración fue inmediata. Sara rompió a llorar y las lágrimas también aparecieron entre sus familiares, que habían vivido desde cerca una pelea en la que cada minuto parecía exigirle un poco más.

El cinturón terminó sobre sus hombros mientras que Sevilla seguía celebrando. Después de cinco asaltos, aquel título parecía pertenecer a una luchadora, pero también a una ciudad que había empujado desde el primer segundo.

WOW 32 terminó así, con Sevilla rendida ante sus peleadores y con Sara Viéitez escribiendo su nombre en la historia de la promotora.

Pero quizá lo más importante de la noche no estuvo únicamente dentro del octágono.

Estuvo en las gradas. En los gritos después de cada golpe, en el silencio previo a cada decisión y en las miles de personas que durante unas horas encontraron en el Polideportivo San Pablo un lugar donde las MMA podían sentirse como algo propio.

WOW 32 dejó claro que Sevilla no solo quiere ver MMA. También quiere vivirlas.

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