Es lunes y en algún lugar del tejido espacio-tiempo hay un multiverso en el que Topuria finalizó a Gaethje en el segundo asalto.
En ese mundo paralelo, Ilia encajó el triángulo que intentó en el suelo, sometió al americano y dejó todo listo para una pelea histórica con Islam Makhachev.
Es un lugar en el que Joel Álvarez cuenta su cruce con Amosov por victoria y Bárez sigue en la UFC. También está Wasabi, con una victoria contra Sage Northcutt por llave de brazo, y Juan Espino, que llegó al top 5 del peso pesado sin problema alguno.
Nuestro plano de realidad no es así. Aquí nos hemos levantado todos a las 4 AM para llevarnos un chasco, pero es el que nos toca. El lore es un poco más triste, pero el resto tampoco es muy distinto.
En nuestro mundo, al fin y al cabo, Espino sigue siendo campeón de una temporada del Ultímate Fighter, Wasabi sigue siendo el primer español en la UFC moderna, Bárez sigue habiendo formado parte de la mayor compañía del mundo y Joel sigue teniendo más de 20 finalizaciones.
También aquí Topuria sigue teniendo su doble cinturón en casa, conseguidos tras noquear a auténticas leyendas del deporte.
Nuestro multiverso es el mismo en que las MMA han pasado de hacer veladas cutres en un hotel a llenar estadios con 14.000 personas en poco más de 5 años, un sitio en el que hay campeonas del mundo amateur y una lista potente de prospectos listos para ser los próximos ídolos de muchos.
Aquí sigue siendo lunes y el trago sigue siendo amargo porque muchos veían la derrota como algo inconcebible.
Lo bueno de este multiverso que nos toca es que es real como la vida misma, esa que te putea y te patea pero te regala grandes momentos. Y en esa vida uno se levanta, se recompone y sigue viviendo, porque si han sido grande lo pasado, más grande aún será lo que está por venir.
Si se soñó una vez, porque no soñarlo de nuevo.