La noche de UFC 329 quedó opacada por la lesión de Conor McGregor en los primeros segundos del combate ante Max Holloway, quien salió con la mano en alto por nocaut técnico ante la mirada atónita del público presente en la T-Mobile Arena de Las Vegas, Nevada.
Después de una velada repleta de emociones y grandes combates, la euforia en la arena se apagó por completo después de que McGregor sufriera una lesión en la rodilla derecha apenas transcurría el primer minuto del combate. El irlandés perdió estabilidad tras un intercambio de golpes y, al intentar reincorporarse, ya no pudo continuar, obligando al réferi a detener la pelea a los 1:09 del primer asalto.
Con el triunfo, Holloway se tomó la revancha de su cruce años atrás y extendió uno de los momentos más importantes de su carrera, mientras que el esperado regreso de «The Notorious», ausente durante cinco años, terminó de la manera menos esperada.
UFC 329 fue mucho más que McGregor
En la pelea coestelar de esta velada, Paddy Pimblett necesitó apenas 52 segundos para someter al francés Benoît Saint Denis con un derribo que marcó el rumbo del combate, consolidándose como uno de los nombres a seguir dentro de la división de peso ligero.
Otra de las sorpresas de la cartelera fue la victoria de Mario Bautista sobre Cory Sandhagen por decisión unánime, resultado que impulsa al estadounidense en la disputa por los primeros puestos del peso gallo.
En peso mosca, Brandon Royval impuso condiciones frente a Lone’er Kavanagh y consiguió una victoria por sometimiento en el tercer asalto, mientras que King Green abrió la cartelera principal con un nocaut técnico sobre Terrance McKinney a un segundo de finalizar el primer episodio.
Aunque la cartelera cumplió con combates intensos y resultados importantes en varias divisiones, la conversación al finalizar UFC 329 giró en torno a McGregor, cuyo regreso al octágono terminó prácticamente antes de comenzar y deja nuevamente en duda cuál será el futuro del excampeón irlandés.