Cuando Hecher Sosa desembarcó en WOW por primera vez en mayo del 2024, el público se entregó a su nuevo ídolo aterrizado de Suecia con un cinturón bajo el brazo, cantándole a todo pulmón las letras del que todos pensaban que debía ser su siguiente destino inmediato: la UFC de Dana White.
Aquella noche en Vistalegre, tanto el luchador como la audiencia vivieron una cita de ensueño, porque después de haber sobrevivido a una guillotina de su rival brasileño, Dayvison Silva, el Guanche Warrior supo imponer su juego para terminar finalizando a su oponente.
«Esto lo hago por amor», le contó Hecher Sosa a Álvaro Colmenero al término de su pelea, aun dentro del octágono.
«Por amor a los míos, por amor a mi familia. Nada de odio, el odio que se quede fuera, que aquí somos guerreros y el honor, el respeto y los valores están por encima de todo», añadió, con un aire tan profético que no ha dejado de emocionar a cada persona que ha conocido su historia tras ese momento.
La prolepsis de Hecher Sosa
Casi un año y medio después, el 16 de septiembre de 2025, Hecher había sumado 4 peleas más entre WAR y WOW y se encontraba en una situación parecida a la vivida ante Silva.
Atascado momentáneamente en una guillotina frente a un brasileño, Hecher tenía que escapar del intento de estrangulamiento de su rival para lograr cumplir su sueño. Y esta vez, las apuestas eran más altas que nunca. El escenario era el Contender Series y su victoria podía abrirle al fin esa puerta que tanto había buscado, la de la mejor promotora de MMA del mundo.
Lo que pasó por la cabeza del canario en ese momento solo él lo sabe, pero si tuviéramos que apostar, lo haríamos precisamente por ese amor del que hablaba en su momento.
Porque Hecher se había dicho a sí mismo y a todo el que quisiera escucharle que no pararía hasta alcanzar su meta. Hecher le había prometido a su padre que iba a ganar la pelea y entrar en UFC, y cuando su padre falleció un día antes de ese combate, el guerrero Guanche supo que no iba a entrar solo a esa jaula. Como después le dijo Dana White, él iba a ser «la p*uta razón» por la que su apellido, el de su padre, iba a entrar en la historia.
Que saliera de esa guillotina y siguiera dominando el combate, puede no resultar sorprendente. No es que estuviera escrito y fuera cosa de dejar la cosa en manos del destino. Es que Hecher había sacrificado demasiado para contemplar la opción como una derrota, y nada puede hacerse ante quien tiene una fe inquebrantable.
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