WOW 25 fue un evento que puso un broche de oro al año 2025 de las MMA en España, y la guinda al pastel de esta velada fue un choque de trenes entre Umakhan Ibragimov y Brian Hooi que causó un gran impacto por la dureza mostrada por sus protagonistas, pero también una duda: ¿Pudo haberse parado antes la pelea?
Un mes después de esta batalla histórica, la Federación Española de Lucha ha querido emitir un veredicto, y la respuesta que ha dado es clara. A su juicio, la respuesta es que no, y así lo ha detallado en un informe que puedes consultar al completo a continuación.
Las conclusiones del informe sobre el main event de WOW 25
La Autoridad Reguladora de MMA profesional en España ha emitido el “Informe Oficial Final Brian–Umakhan”, un documento clave que busca aclarar la fuerte polémica generada tras el incidente médico posterior al combate de estos dos guerreros en WOW 25 y la no detención arbitral durante la pelea.
El texto, firmado por el comisionado Antonio García Morales, pretende «unificar criterios entre oficiales, corregir interpretaciones erróneas y elevar el estándar sanitario del deporte en el país».
Según el informe, al término del combate uno de los luchadores sufrió fatiga extrema y un colapso post-esfuerzo que obligó a su traslado al hospital por pura prudencia. El punto decisivo es clínico: el parte hospitalario descarta conmoción cerebral, lesión neurológica y cualquier tipo de traumatismo craneoencefálico, fijando el diagnóstico en deshidratación severa asociada a fatiga extrema.
La controversia, subraya la circular, no fue médica, sino estructural y mediática. Se señala la ausencia de un Ringside Physician especializado en el evento, la confusión de roles entre evaluación en tiempo real, la asistencia post-combate y el análisis técnico posterior, así como el presunto tratamiento sensacionalista de algunos comentaristas y medios, que situaron al árbitro como “culpable ideal”.
Cómo realiza el informe la Federación
Para aportar independencia, el análisis técnico fue encargado al doctor Martin Maccio, especialista en medicina de ring con experiencia en UFC e IMMAF, que no participó en el evento.
Sus conclusiones son que el luchador mantuvo una defensa mínima activa conforme al reglamento, que no existían criterios objetivos de parada médica durante la pelea, y que el colapso posterior «es compatible con agotamiento y deshidratación, no con daño neurológico».
El informe, por tanto, extrae tres lecciones principales: la necesidad de especialización en medicina de ring, el control estricto de la deshidratación extrema y la definición precisa de los roles médicos, arbitrales y regulatorios.
Como medidas, se refuerza la exigencia de un Ringside Physician acreditado, formación continua y una comunicación jerarquizada entre comisionado, árbitro central y equipo médico, y un mensaje claro: proteger al deportista sin criminalizar decisiones arbitrales ajustadas al reglamento.
¿Y vosotros, qué pensáis? Si no habéis visto el combate, podéis hacerlo a continuación.